Una vez cumplida su misión se enciende un cigarrillo y el viento se encarga de componerle una melodía que muy dulcemente su flequillo se encarga de bailar. Una traviesa corriente de aire se ha formado en sus pies, intentando, juguetona y desenfadadamente que su camisa pierda su postura habitual y deje a la vista de los ojos mas avispados su todavía no demasiado bronceado vientre.
Ya es primavera, y eso significa que mi vecina favorita no tardará mucho en salir a tomar el sol.
Ya os iré contando :)