Te confesaré un secreto:
Desde que mi cuerpo convive con tu ausencia no paro de morderme las uñas; tanto es mi ímpetu que prácticamente carezco de dedo índice.
Otra cosa te diré:
Que carezca de dedo índice no significa que te señale con menor intensidad.
Te echo de menos. Si, y qué. Tú a mi también.